¿Cómo se reproducen los cetáceos?


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Los cetáceos tienen un ritmo reproductivo bajo al igual que los humano humanos; la gestación es larga, un solo ballenato y su maduración tarda mucho. Esto es una clara desventaja para la supervivencia de estas especies, ya que las poblaciones mermadas tardan décadas o más en recuperarse.

La época de reproducción varía, especialmente según el clima en que la especie vive; los delfines oceánicos suelen aparearse en primavera y en otoño, mientras que especies costeras pueden reproducirse durante todo el año.

Como en otros animales, el macho suele intentar atraer la atención de la hembra o conquistarla, por ejemplo, en el caso de las yubartas, entonando largos versos de amor repetidas veces o en caso de los narvales, torneos con sus colmillos.

Las hembras pueden negarse por no encontrarse fecunda o por esperar a un compañero más de su gusto; los machos no pueden obligarla. Un triste suceso que a veces pasa es que un conjunto de machos queriendo aparearse pueden empezar a perseguir a una hembra con cría hasta que la cría, no pudiendo mamar por el bullicio de la huida y exhausto por la misma, muere. La duración de la gestación varía entre especies; la mayoría son de unos 12 meses, que se puede alargar a unos 18 meses en caso del cachalote.

Los cetáceos no se reproducen mucho durante las épocas de migración y a veces no se reproducen todos los años, sino que tienen un ciclo de dos o tres años en caso de misticetos o incluso más en odontocetos. La hembra embarazada intentará cuanto antes llegar a la zona de alimentación para poder almacenar grasa para ella y el feto durante un año. Al nacer, el ballenato va a salir primero sacando su cola (plegada) por el vientre de su madre.

A menudo las “comadronas”, otras hembras cercanas a la madre, ayudarán a empujarle hacia arriba para tomar su primera bocanada de aire, y después buscará a su mamá para mamar.

Cuidados de la cría

Las mamas de los cetáceos son retráctiles y están a ambos lados del canal vaginal, y al acercarse la cría, va a expulsar un gran chorro de leche. La leche de los cetáceos es muy rica en grasas y en proteínas, importante para que la cría crezca lo más rápido posible; la edad de madurez sexual suele ser en torno a los 6 años. El sentido maternal está muy desarrollado en los cetáceos, siguen y protegen a sus crías ante humanos, orcas y tiburones. Antiguamente los balleneros se aprovechaban de ello y mataban primero a las crías, ya que después sólo tenían que arponear a las madres, y a veces también a los padres, que nadaban desesperados alrededor del barco hasta que eran capturados y muertos. Los cetáceos tienen lo que se llama un ritmo reproductivo bajo, como los humanos; la gestación es larga, de un solo ballenato y la maduración de éste tarda mucho. Esto es una clara desventaja para la supervivencia de las especies, ya que las poblaciones mermadas tardan décadas o más en recuperarse.

Apareamiento

La época de cría varía, especialmente según el clima en que la especie vive; los delfines oceánicos suelen aparearse en primavera y en otoño, mientras que especies costeras pueden reproducirse durante todo el año. En los misticetos se observa un aumento de las hormonas sexuales cuando entran en la zona de cría (posiblemente se estimule su producción por la luz o la temperatura), que podría incitar al apareamiento.

Como en otros animales, el macho suele intentar atraer la atención de la hembra o conquistarla, por ejemplo, en el caso del jibarte, entonando largos versos de amor repetidas veces o en caso de los narvales, torneos con sus colmillos. Las hembras pueden negarse por no encontrarse fecunda o por esperar a un compañero más de su gusto; los machos no pueden obligarla. Un triste suceso que a veces pasa es que un conjunto de machos enamorados pueden empezar a perseguir a una hembra con cría hasta que la cría, no pudiendo mamar por el bullicio de la huida y exhausto por la misma, muere.

Gestación

La duración de la gestación varía entre especies; la mayoría son de unos 12 meses, que se puede alargar a unos 18 meses en caso del cachalote. Las pobres madres embarazadas lo pasarán bastante mal debido al ayuno durante la migración y la carga extra del feto, por lo que no suelen reproducirse todos los años, sino que tienen un ciclo de dos o tres años en caso de misticetos o incluso más en odontocetos. La hembra embarazada intentará cuanto antes llegar a la zona de alimentación para poder almacenar grasa para ella y el feto durante un año.

Al nacer, el ballenato va a salir primero sacando su cola (plegada) por el vientre de su madre. A menudo las “comadronas”, otras hembras cercanas a la madre, ayudarán a empujarle hacia arriba para tomar su primera bocanada de aire, y después buscará a su mamá para mamar.

 

Información de “Vida y Muerte de las Ballenas”, escrito por Yves Cohat y publicado por Aguilar Universal y “Ballenas, Delfines y Marsopas”, escrito por Cawardine, Hoyt, Fordyce y Gill, publicado por Omega

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